viernes, 30 de mayo de 2014

“Aprendiz de gigoló” de John Turturro




John Turturro lo debe haber tenido claro desde el principio. Esta película la dirigiría y la escribiría él, pero teniendo a Woody Allen de actor, el film quedaría impregnado de su presencia por arriba y por abajo. Y más si el sexo reprimido anda por medio y no digamos si hay una sesión continua de “tuna, tunda a los judíos”. Sin contar que las calles de Nueva York en plan barrio las puso de moda Woody Allen.
Aceptado esto el film se deja ver y poco más. John Turturro no es capaz de  construir un personaje creíble. Estático y desencuadrado, no termina de ser un personaje aceptable. Siempre parece impostado. Añoré durante toda la proyección al John Turturro de “Muerte entre las flores”, que es el que esperaba, pero no.
Sin embargo Woody Allen se mueve a sus anchas, con diálogos que a buen seguro él ha apuntalado y con toda la picardía y la mala baba que sólo él sabe meterle a determinados temas.
Sharon Stone y Sofía Vergara están para lo que están, cumplen bien su cometido. El guiño a “Instinto Básico” es una  equivocación de alumno de primero de cine y Vanessa Paradise no puede con el papel de “judía convencional pero no tanto”. Por no hablar del giro inesperado del final que deja descolocado no sólo al policía merodeador si no al espectador que no comprende nada de nada.
En fin, una idea feliz la del film, que prometía mucho pero que se queda en un ejercicio de cine entre amigos que, ya casi, lo han demostrado todo. Si puede elegir entre esta historia y “Blue Jasmine” no lo dude, Blue Jasmine, y si no ha visto “Muerte entre las flores”, dúdelo menos, olvídese de las dos y vea esta obra maestra de los hermanos Cohen.

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