viernes, 26 de junio de 2015

El niño 44 de de Daniel Espinosa (2015)



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Lo único que salva a este thriller ambientado en la Rusia de Stalin es el planteamiento que parece sugerir y que no es otro que siempre hay un paso más allá a la hora de mostrar la maldad que somos capaces de generar. Si esa era la intención queda perdonado el maniqueísmo y el trato panfletario que el estalinismo sufre.
Hay más de sociedad apocalíptica orwelliana en esta cinta que de lección histórica toda vez que refleja unos hechos acaecidos realmente y que aunque de indudable terror y represión todo parecido con la complejidad de los mismos, más o menos imparcial y metódico, es pura coincidencia.
El estalinismo es llevado a su grado más extremo para mostrar una sociedad donde la delación, la traición, la cobardía, el servilismo y el fanatismo son lo cotidiano y acostumbrado. Una vez sentada esa base y en otra vuelta de tuerca aparece aún un grado más de maldad: Por sobre ese presente aniquilador de toda posibilidad de humanidad un asesino en serie parece despertar a los personajes y evidenciarles el horror en el que viven.
Un guión desigual en el que tanto el desarrollo de la acción como los personajes no parecen cuajar en una clara inclinación sobre dónde quieren poner el foco, si en la historia del psicópata o si en la historia de la Rusia estalinista, convierten la película en un atisbo de algo que queda a merced de la interpretación del espectador. Para unos será un film de psicópatas y para otros uno sobre la horrible y satánica Rusia estalinista.
Ni tan siquiera el guión es capaz de evidenciar que el niño 44 es el claro motor que desencadena toda la trama y que obliga al protagonista a poner en duda el sistema en el que vive y que hasta ese momento ha considerado justo y ¿paradisiaco? Todo lo debe ir cosiendo el espectador pues todo está hilvanado. Quizás porque había demasiada tela que cortar. O que coser.
A destacar las conmovedoras escenas finales, las únicas donde la intensidad de lo que se cuenta se siente.
Y si el guión no era claro y preciso y la labor de dirección no enmendaba el asunto pues los actores poco podían hacer, aunque se les ve con más recorrido y posibilidades. No sé a quién pero a alguien o a varios la película le ha venido grande. No a la fotografía y el decorado que me ha parecido sobresaliente.

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