lunes, 3 de agosto de 2020

“Tiempo compartido” de Sebastián Hofmann (2019)

Tiempo compartido (2018) - Filmaffinity
Estaba paseando por Netflix y me encontré con esta joyita.
Uno podría caer en la trampa de la apariencia y llamar peliculita a este filme por su ambientación y el tratamiento de los personajes, como de comedia insulsa, para pasar el rato. Pero lo cierto es que esta distopía hace una crítica de lo más ácida sobre varios asuntos que marcan nuestra época:
-la necesidad de agruparse bajo una idea, empresa o lo que sea, que deja bien clara nuestra naturaleza gregaria que se acentúa en momentos de individualismo y egoísmo.
-la asombrosa facilidad con que la sociedad de consumo “negociza” cualquier iniciativa humana, no importa si es en contra o a favor de esa misma sociedad. Ya se encargará ella de darle un nuevo aire en ese proceso de “negocización”.
-La férrea influencia/interferencia de USA en el resto del mundo, con especial dedicación a sus vecinos “de abajo”
-El desenmascaramiento de ese ser que presume de ser racional y que tantas irracionalidades comete.
Todo está en esta película de tono frívolo. Al fin y al cabo se trata de unas vacaciones largo tiempo esperadas.
Una historia acompañada por una música muy acertada para unas situaciones ambiguas, inquietantes, que no dejan relajarse al espectador ni un momento.
El tema lo invade todo. Es la viga maestra del film. Todo, interpretaciones, fotografía, escenario queda sometido a su desarrollo. Película de tesis, pues.

domingo, 31 de mayo de 2020

“Terciopelo azul” de David Lynch (1986)


Terciopelo azul (1986) - Filmaffinity

Entre el confinamiento y que el otro día puse la BSO de la película, al final he terminado viendo no sé por qué enésima vez este film.
Obra maestra indiscutible del cine, la mejor película de Lynch y una de las maneras más acertadas de contar los miedos del ser humano cuando dejando la adolescencia entra en la edad adulta.
Todo en la historia es excelente, toda ella está cargada de creatividad, originalidad y la mano maestra de Lynch no se excede como en otros films y dirige a los actores como un virtuoso musical puede tocar su instrumento.
Yo aún me acuerdo de la primera vez que la vi. Había ido a verla con mi hermano y la hermana de mi mujer que se había  quedado cuidando a nuestra primera y entonces muy pequeña hija.
Me quedé tan impresionado por las imágenes que acababa de ver que me preguntaron si me pasaba algo.
Se me ha quedado grabado para siempre ese muerto que se queda en pie, en medio del salón, negándose a morir, el resto de personajes pululando a su alrededor, y yo preguntándome, ¿Qué le pasa?
Una banda llena de canciones inolvidables de un indudable sabor nostálgico que ayudan a los dos adolescentes horrorizados a despedirse de su inocencia en medio de adultos atormentados, delincuentes, corruptos.
¿Y ese camión de bomberos que saluda al público al empezar el film para después adentrarse a través de una oreja en el horror que espera al niño que todos fuimos?
Esa mujer desnuda, desvalida, ese rostro de la Rossellini… en fin, una maravilla absoluta de creatividad, emociones y originalidad.
Sólo con Muholland Drive (2001), David Lynch rozó un poco el nivele de excelencia de esta obra maestra del arte.

miércoles, 6 de mayo de 2020

“Diamantes en bruto” de Joshua y Benny Safdie

Diamantes en bruto - Aceprensa

Cuando vi las primeras imágenes del film, las expectativas que no eran grandes, aún se vieron más limitadas. Después la historia hizo un poco de psicodelia y por un viaje propio de la época de los “pinkfloyd” terminamos contemplando una colonoscopia. Ahí me enganché. Fue como una introducción tipo “quintasinfonia” y cuando se abrió el escenario, teníamos delante de nosotros el trepidante mundo occidental con prisas, ambiciones, fracasos, traiciones y vicios. La proyección cogió un ritmo que ya no soltó hasta el previsible final, tratándose de un par de hermanos muy próximos a los Cohen, pero ya absolutamente desbocados.
Y he de confesarlo, terminé agotado siguiendo las evoluciones del protagonista magníficamente interpretado por Adam Sandler. Un protagonista que como un palo en medio de la corriente de la vida, es arrastrado en un continuo aluvión de despropósitos. No hay un segundo de relax.
Adam Sandler compone un personaje entrañable y miserable a la vez, lleno de matices, que se convierte en el tifón que arrastra toda la película tras él.
Los hermanos Safdie se han apañado para hacer una película muy personal con un tema de siempre. La ambición desmesurada e irracional de un perdedor nato, que solo afloja al final. Un personaje despreciable y entrañable a la vez.
Fantástica película que no podía tener otro final que el que tiene. Otro final hubiera dejado la película en intrascendental. Con este final se convierte en una tragedia sobre alguien que ha perdido todas las posibles redenciones en pos de una vida lógica.
Un pero, el título desmerece totalmente el film. Mucha gente no se acercará a verla por ello. Llama a un film de tarde de sofá. Una pena, porque se perderán una película muy notable. En la senda del cine de los Cohen, Scorsese o Guy Ritchie.

martes, 28 de abril de 2020

"El viaje del elefante" de José Saramago


El viaje del elefante (Contemporánea): Amazon.es: Saramago, José ...
A mí José Saramago siempre me ha parecido un escritor de grandes ideas pero desarrollos limitados, insustanciales, que convierten a sus libros en innecesarios.
Que Portugal se separa de Europa e inicia una navegación incierta por el océano, que todos somos ciegos, que un elefante es conducido desde Lisboa a Viena, que si echarle un vistazo a un heterónimo del enorme Fernando Pessoa, etc., etc.
Todas son ideas extraordinarias pero después se quedan en nada. Anecdóticas.
Como el viaje de este elefante.
Cabe en la imaginación de cualquiera que este viaje podía dar mucho de sí, armar reflexiones de todo tipo y pelaje, incluso abstracciones verdaderamente originales y creativas, condimento hay, pero José Saramago se limita a una historia infantiloide, sin sustancia, ni réditos de otro tipo.
La narración sucinta, aderezada con chascarrillos fuera de tono, populacheros y carentes de significado, sin personajes ni tan siquiera esbozados, como si fuese una novelista del Oeste pero con unas cuantas páginas más.
Y es que pasa que hay autores que se encienden con la vida y después ya alumbran por su cuenta y hay otros, de mecha corta y deposito magro, que necesitan del aliento de los hechos constantemente. Aunque sea común a ambas clases el escribir bien. Y es que un escritor que escribe bien sin decir nada es un artesano y uno que escribe bien o mal, pero tiene cosas que decir es un artista. José Saramago es de los primeros.
Por eso este libro sólo es interesante para lectores que comienzan pero para lectores avezados y exigentes absolutamente prescindible.

miércoles, 25 de marzo de 2020

“Guerracivilandia en ruinas” de George Saunders

Resultado de imagen de fotos de “Guerracivilandia en ruinas” de George Saunders

Si Kurt Vonnegut ilustró como nadie la actitud crítica con su época y le puso acidez con una pizca de esperanza, George Saunders hace algo parecido pero ya sin esperanza posible, con una resignación de no retorno. Esto se acabó.
Hoy ya nadie escribe utopias, parece que no está el ánimo para intentar engañarse pensando en un mundo futuro más humano y más digno, en el que los valores conocidos como “humanos” prevalezcan. Demasiado tiempo esperando, demasiadas decepciones y demasiados engaños.
Ya no hay ni ánimos para imaginar una salida positiva a esta existencia tan materialista en la que se ha sumergido con todas las consecuencias “el ser más inteligente del planeta”.
Así pues llueven las distopías. Para eso no hace falta mucha imaginación, basta con hacer una proyección de nuestro tiempo con una dosis de deducción bastante razonable. Sobran las evidencias.
Entre esta lluvia de distopías, los relatos de Saunders caen como granizos de un tamaño terrible. Contundentes, cargados de desesperanza, implacables. No se vislumbra un rayo de esperanza más allá de ver una amapola mustia, una, en un inmenso campo de trigo agostado que ya no se siega. No se sabe si porque a los seres humanos de ese futuro le faltan los dientes, porque no tiene maquinaria adecuada y no conoce la hoz o porque ya no recuerdan que con el trigo se hacía pan. Desolador.
El ser humano en el universo de este escritor es maléfico, avaricioso, degradado, resignado y lo poco humano que se vislumbra, la amapola mustia, es fruto de la inercia y del instinto más animal. De hecho abundan en sus historias escenarios artificiales que se le ofrecen a los seres humanos de ese tiempo recordando el pasado. Un pasado que es nuestro ahora pero que en el tiempo de su relato se antoja paradisiaco.
Para ilustrar esa artificialidad Saunders utiliza las palabras como si fueran brochazos y así en pleno lienzo de la historia te habla de “Ejercicios de Respiración para Mitigar el Odio”, “Seminario de habilidades Antiguas”,”Observación Clandestina de Nuevo empleado” como ahora se habla de “Recursos Humanos”, “Dirección de empresa” o “Empleado del mes”. Se puede apreciar claramente los niveles que ha descendido la consideración humana.
En el futuro de Saunders todo es un centro comercial gigantesco que copa todos los sectores de la vida social. Ya no sólo te venden cosas, si no que simulan la vida. No hay escapatoria pues. En ese mundo, o eres un cliente o eres un trabajador del centro. Ser una cosa u otra no garantiza nada.
El natural acontecer ha desparecido y si está es una excepción perseguida que se trata de aniquilar. Todo está programado con el fin de evitar sorpresas.
Lo más sorprendente de estos cuentos es que si vuelves a ellos cada lustro, verás que cada vez parecen menos distopías y aquí y allá, por este mundo, van pasando cosas de las que habla Saunders. Como si el mundo siguiese sus libros.
Gracias a este autor y a los demás distópicos nunca podremos decir aquello de “es que nadie nos la había dicho”.
Un mundo feliz, 1984, los cuentos de Saunders, los movimientos ecologistas, es que se ve venir.
¿Cuentos distópicos hoy, realismo mañana?

lunes, 2 de marzo de 2020

“La verdad” de Hirokazu Koreeda


Resultado de imagen de fotos de la verdad pelicula

Sutil y reflexivo ejercicio sobre eso que llamamos realidad y que al intentar reflejarla adquiere el calificativo de verdadero o falso.
E inteligente y estimulante la decisión de reflexionar sobre ello en un escenario tan intrínsecamente manipulable: El cine.
Pues la película va sobre actores, actrices sobre todo, cine dentro del cine, sobre todo lo que alimenta esta industria y que se hace posible con la participación tanto de actores como de espectadores.
La convención es la madre de la realidad, de la verdad. Se necesita de su presencia en todo momento. Cuando alguien prescinde de ella y se aventura en la búsqueda de su verdad, le puede pasar como al que salta. Si el salto es desde dos metros, el paracaídas no ha hecho falta. Si el salto es de unos cientos de metros, sin paracaídas…
El conflicto planteado en el film, sin maniqueísmos ni juicios, sin condenas pues, es cómo vemos lo que miramos en función de lo que queremos ver.
Así una actriz en decadencia tiene claro que actuando es lo más próximo a la verdad que se puede estar. Su determinación y convencimiento es como un tornado que hace girar todo a su alrededor. Al final, nadie es capaz de permanecer inmune ante su presencia.
Es un tema delicado, complejo, que podía haber caído en el melodrama pero Koreeda con un pulso firme lo hace transitar por el campo de la tolerancia, la simplicidad, lo que paradójicamente le da más hondura y consistencia. Casi no hay lágrimas y cuando las hay parece que el que las vierte se avergüenza.
En un mundo de “fake news”, en el que la verdad cabalga a manos de la tecnología, un buen remedio sería adoptar la actitud que se desprende de esta película.
Cada uno tiene su verdad. Se impone si se puede y si no pues se termina aceptando la del otro. Al fin y al cabo es lo que se ha hecho siempre.
Este es un cine de autor en el que todo gira alrededor del tema. Estos u otros actores, todos hubiesen estado a la altura. Más narradores que actores.
No es un cine de distracción. Al revés es un cine para estar atentos.

miércoles, 5 de febrero de 2020

“Historia de un matrimonio” de Noah Baumbach

Resultado de imagen de fotos de historia de un matrimonio"

Esta película es una historia inclasificable, yo diría total, pues está aderezada con todo tipo de géneros. Hasta por unos instantes es un musical. No le tiembla por eso el pulso al director.
Decir que es un melodrama sería etiquetarla pero no alcanzaría para definirla en toda su riqueza. Porque la verdad es que tiene momentos cómicos, momentos simplemente graciosos, momentos dramáticos, momentos de intensidad trágica, momentos de aprendizaje de la vida, es decir recoge casi todo el espectro emocional del ser humano.
Y lo que es más relevante, toda esa ambición no la hace desmesurada, mostrándose en todo el metraje equilibrada.
Un matrimonio de artistas del teatro se va deshacer. Esta situación hay muchas formas de contarla. Seguramente las hay maquinales, las hay lacrimógenas, sentimentaloides, las hay irónicas, en fin una multitud de opciones.
En esta película se ha elegido una forma no muy original en el formato, rotura, negociación y desenlace. Pero dentro de estos tres recorridos hay ocurrencias muy originales, creatividad a raudales y verdaderas escenas teatrales.
El comienzo ya es un toque de atención: ¡Alerta, aquí parece que hay algo que merece la pena!
Y lo merece. Toda la historia se desarrolla de manera perfecta, con momentos verdaderamente “woodyallenanos”, con amor por New York incluido, que sin embargo no quitan a la cinta ni pizca de personalidad propia. No me extrañaría que le cayera algún Oscar, guión, dirección, sobre todo. A pesar de que la competencia este año es feroz.
Los dos protagonista están fantásticos. Siento debilidad por Adam Driver desde que lo vi en “Paterson” y en “Las suerte de los Logan”. Aquí no desmerece. Scarlett Johansson nunca me ha vuelto loco, pero aquí consigue una interpretación muy solida y da la replica a Adam Driver con total solvencia.
Los demás actores, secundarios, como siempre en el cine americano, no es que brillen, es que sin ellos la película pasaría de ser una joya a ser una simple piedra preciosa.
Esas escenas, que deben ser complicadísimas de montar, con una cantidad elevadas de actores moviéndose, haciendo su papel, siempre me ha parecido lo más cercano a un ballet o a una orquesta sinfónica que se puede ver en el arte cinematográfico. Aquí hay varias. Y eso no se consigue realizar perfectamente si todos y cada uno de los actores y no actores no son unos virtuosos de su trabajo.
Brillantísima película. A ver que pasa en los Oscar.